Gaggenau ha fraguado con el paso del tiempo una habilidad muy especial: desde que empezaron con la creación de esmaltes, hemos adquirido valiosas habilidades para la producción de nuestros hornos esmaltados. Hoy en día, el característico esmalte azul de Gaggenau es un distintivo de calidad. Su fórmula es el secreto mejor guardado de la marca.

El proceso consiste en moler pequeñas placas de vidrio, óxido y aditivos químicos, mezclarlos siguiendo una receta secreta y rociar el horno con una capa de considerable grosor del producto resultante. Esta mezcla especial no solo ilumina el interior de nuestros hornos con el acabado característico color azul de Gaggenau, sino que permite la llamada autolimpieza pirolítica, gracias a la cual puede eliminarse sin esfuerzo la suciedad persistente.

Cuestionar y romper con lo existente si ello permite allanar el camino a nuevas e innovadoras ideas es el concepto vanguardista que queda patente en todos nuestros aparatos y subyace en los cuatro principios formales más importantes aplicables a todos ellos: son auténticos, esculturales, actuales y generosos.